Sexo en el Imperio Romano

Cada cultura y cada tiempo han tenido sus particularidades a la hora de disfrutar de la sexualidad. Así como han existido sociedades que satanizan el sexo y lo que derive existieron imperios dedicados al sexo tal como era el caso del Imperio Romano.

La religión romana consideraba la sexualidad como un aspecto positivo en la vida de los individuos y se consideraba la actividad sexual masculina como símbolo de poder y estatus. No sabemos a ciencia cierta si la religión romana aceptaba la homosexualidad, sin embargo conocemos que era practicada. Las relaciones sexuales con prostitutas, esclavos y homosexuales eran consentidas, eso sí, siempre y cuando el varón tomara el control. Inclusive los soldados practicaban la homosexualidad, aunque estos últimos únicamente con esclavos ya que de practicar sexo con un compañero de la legión el castigo era la muerte.

En roma se podía explotar sexualmente a tus esclavos. No importaba la edad o la práctica. Los ciudadanos libres podían violar y torturar a sus esclavos ya que estos no tenían derechos civiles que los protegieran de las acciones que tomara su dueño.

Algunas prácticas sexuales del imperio romano eran:

Casarse con una sobrina. El emperador Claudio se casó con su sobrina Agripina hija de su hermano Julio Cesar Germánico.


 

Sexo anal. Tiberio contrataba jóvenes de ambos sexos para que practicaran esta forma de sexo obligándolos a copular en grupos de tres, digamos… un trenecito.


 

Relaciones sexuales con una hermana o la madre. Calígula practicaba incesto con sus hermanas, con todas de hecho. Tenía una favorita, se llamaba Drusila. Esta estaba casada pero fue despojada del marido para convertirse en la amante del emperador. Nerón por su parte, mantenía relaciones sexuales con su madre terminando con ordenar el asesinato de esta.

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